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El
asado
Hacía
6 años que Don Pedro de Mendoza había de fundado
la ciudad de Santa María de los Buenos Aires, cuando los
indios literalmente, la borraron del mapa. Entre los sobrevivientes
de la masacre y del incendio, quedaron una docena de vacas, que
respetadas por los querandíes, ganaron la Pampa. Esos vacunos
en libertad se reprodujeron. Cuando 49 años después
en 1541, Juan de Garay, vasco testarudo, insiste en fundar la
ciudad en el mismo lugar, más de un millón de vacunos
recorren en tropillas salvajes la provincia de Buenos Aires.
Tito Botana, cita a un viejo español -Azcárate de
Discay- quien al visitar el puerto de Buenos Aires en 1617, contó
22 navíos holandeses, cada uno de ellos, cargados con 13
a 14 mil cueros vacunos. Cien años después, según
consta en las crónicas de espías viajeros ingleses,
las tropillas salvajes, interminablemente rodeadas por nubes de
polvo, podían detener durante dos y tres días el
paso de las diligencias.
La explotación ganadera era insensata. Sólo se exportaba,
primero a Cuba y luego a Europa, lo durable: cueros y lenguas
curadas con salmuera. En las vastísimas estancias los caranchos
revoloteaban sobre vacas descueradas y deslenguadas. El gaucho
tomaba mate y comía carne, los ijares del animal (vacío)
o las tapas de nalgas se asaban sin quitarles el cuero, era una
manera de preservar la carne, tan válida como el charqui.
La gelatina que se forma entre el cuero y la carne, una vez enfriado
el trozo, actuaba como aislante. El asado con cuero, que con el
posterior matambre enrollado, parecen ser las únicas entradas
frías de la Pampa, es un invento culinario nítidamente
argentino.
El asado con cuero se hace poco. En cambio, el asado a la reja
o en cruz, realizado sobre espetones clavados en el suelo, difícil
por cierto, siguen siendo común en el campo. La parrilla
horizontal ha invadido la ciudad. Hablamos de patios o jardines.
Hay parrillas hasta en los balcones.
Por tradición, por hábito gastronómico -la
Argentina es el país del mundo con más consumo de
carne per cápita- y por prestigio cada argentino siente
que ha nacido asador. O al menos parrillero.
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Tortas
fritas |
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| La
mejor manera de acompañar el mate y disfrutar
de esta rica torta que se elabora muy rápidamente. |
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