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Juan Lamela
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| Óleo
de Martin Fierro. |
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| Óleo
de La Doma. |
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| Óleo
del Viejo Vizcacha. |
Juan
Lamela, nació en La Plata, provincia de Buenos Aires, el
13 de Abril de 1906, fue el mayor de los hermanos varones, antecedido
por dos hermanas mujeres, de un total de ocho hijos. Descendiente
de una vieja familia que se estableció en este país
en 1740, hijo de Máximo Víctor Lamela y América
Peltrich. A los pocos días de nacer su madre se trasladó
a Santa Rosa , provincia de La Pampa, donde trans-currió su
infancia y comenzó sus primeros pasos en lo que sería
el motivo central de su vida, ya que desde los 11 años, decoró
las paredes de un aula de la escuela primaria, su trazo se des-tacaba
en las fiestas patrias.
Platense de nacimiento y pampeano por adopción -hijo de un
periodista fundador del Diario El Día de su Ciudad natal
y nieto del Coronel Baldomero Lamela, Expedicionario al Desierto
y prota-gonista en importantes batallas ligadas a nuestra independencia-
Juan Lamela, pintor argentino cuya obra de perma-nente contenido
nacional, es casi una excepción en nuestro medio, en tanto
la pintura de ambiente y de los tipos criollos del pasado o del
presente ha sido desplazada por otras expresiones plásticas
de valor indudable, pero que reflejan una alineación espiritual
casi nunca fecunda para lo que debiera llamarse arte argentino.
El
mocito que acompañaba más de una vez a los troperos
que partían de Mercedes, provincia de Buenos Aires, con arreos
que debían entregar en la Capital Federal, juntó vivencias
hoy difíciles de precisar; pero afloraron un día en
el espíritu del artista que las defendía del tiempo,
como dones insustituibles.
Al fallecer su padre en el año 1920, toda su familia se traslada
a la Capital Federal en donde comienza sus estudios de arte, recibiendo
en el año 1930 su título de Profesor de Dibujo y Pintura.
Planeó durante años la edición del Martín
Fierro, cuyos textos fueran complementados con ilustraciones ajustadas
al más estricto sentido popular y didáctico, y así
se concretó en el año 1962.
Fue reclamado por directores cinematográficos, para asesorar
en la ambientación y vestuario de películas costumbristas
e históricas (La Muerte en las Calles - 1953).
Realizó importantes murales, uno de ellos en el año
1950 en conmemoración del centenario de la muerte del Gral.
D. José de San Martín en el hall del Banco Central
de la República Argentina, donde se ilustra el cruce de los
Andes; a los pocos años realizó un importante mural
también con relación al Gral. San Martín, “Batalla
de San Lorenzo”, en la sede del Club San Lorenzo de Almagro.
Lamentablemente este mural fué destruído para dar
paso al “progreso” de un Hipermercado; y el ubicado
en el Banco Central fué trasladado a una Escuela de la Capital
Federal.
El maestro Lamela, con sus pinturas, se ha revelado como el más
fecundo intérprete de los poemas gauchescos en el siglo XX.
Murió en la ciudad de Mar del Plata, donde residía
desde el año 1987, en compañía de su esposa
Delia Algañarás, de su hija Cristina y de sus nietos,
el 18 de Agosto de 1989, a la edad de 83 años. Sus restos
descansan en la bóveda familiar, en el Cementerio de la Recoleta
de la Ciudad de Buenos Aires.
Temática
Cuando
un artista de la raigambre telúrica del Maestro Juan Lamela
bucea, en el hontanar de su imaginación, temática
para sus trabajos pictóricos, es claro que vuelva a su niñez,
porque en su recuerdo está su abolengo patrio, su familia
nobilísima, sus leales amigos gauchos e indios y querida pampa que lo acunó como si fuera hijo propio
de su generosa tierra.
Fue con su obra esencialmente argentinista que, el crítico
profesor John B. Hughes, becario de la Universidad de Princeton
(E.E.U.U.), lo comparó con la casta de los grandes pintores
españoles de antaño como Velázquez y Coya.
Fue con sus difundidas ilustraciones en los diarios, cuadros y murales,
que los Maestros Benito Quinquela Martín y Cesáreo
Bernaldo de Quirós, reconocieron públicamente que
Juan Lamela era el indiscutido sucesor recíproco de sus rancias
ejecutorias.
Fue con su trabajo constante y elevado que se lo distinguió,
invitado especialmente, en varias muestras pictóricas de
diversos países latinoamericanos y en países europeos.
Y es por eso, fiel a su temática nacional, profundo sabedor
de que jamás podría divorciarse el arte y la artesanía,
como maestro que realmente era, es que le rendimos homenaje en el
estampado, para que estas prendas sean el hito o escalón
incial de una industria necesitada de revitalizarse con motivos
propios, frente a diseños y esquemas foráneos que
disienten con el verdadero ser nacional.
Juan Lamela sabe… que su querida tierra gaucha y
su noble gente, no lo defraudarán nunca a quien tanto y tan
bien procuró enaltecerla. |