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El
gaucho
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"EI
gaucho, o el argentino de la campaña, es un hombre alto,
enjuto y moreno, apenas puede tenerse en pie, después de
apartado del pecho materno, se le coloca a caballo en la delantera
de la silla paterna, y aprende así, al mismo tiempo,a conocer
el suelo que pise y el fiel animal que ya no abandonará
hasta la muerte. Aislado de los amigos y de las ciudades por inmensas
distancias, no posee otros medios de reunirse al común
consorcio de los hombres que su caballo; sustentándose
con la carne libre y salvaje que anda por las llanuras, no tiene
otro artificio para procurarse alimento que su caballo: verdadero
árabe de América, posee con este nobilísimo
animal el instrumento más indispensable para la vida, la
fuente de las riquezas, el amigo inseparable en el reposo y en
el trabajo, en la guerra y en la paz".
"El gaucho
pasa más de la mitad de su vida sobre el arzón,
y a menudo come y dormita sobre la silla. A pie camina mal, y
al arrastrar las inmensas rodajas de sus pesadísimas espuelas,
que le impiden caminar como nosotros, parece una golondrina desterrada
y sujeta a morar en la tierra. Hasta hace pocos años, los
mendigos de Buenos Aires pedían limosna a caballo, y más
de una vez he visto al gaucho subir a caballo para ir hasta el
fondo del corral y traer agua del pozo".
"El gaucho detesta por instinto la agricultura, la industria
y todo lo que lo obliga a trabajar de a pie o sentado. Por consiguiente,
es carnívoro por excelencia. Para componer su vestido ha
buscado todo lo que pueda hacerle más cómodo su
modo de vivir. Los pantalones lo aprietan la corbata lo oprime;
necesita aire y libertad. Rasga en el medio un trozo de paño
y pasando la cabeza por la hendidura, hace una especie de casulla
que llama poncho; otra tela (chiripá) le ciñe la
cintura y cae en amplios pliegues sobre los muslos, dejando desnudas
las piernas, que cubre con botas de potro, o calzado sin curtir,
fabricado con el cuero de las patas del caballo. Este vestido
elemental del gaucho no necesita ni costuras ni cortes artísticos,
y es el más simple, el más cómodo que pueda
improvisarse cuando no se dispone sino de una tela y un cuchillo.
Esta manera argentina de vestir ha sido después modificada
por las modas europeas, que se van infiltrando lentamente como
demostración de la influencia niveladora y omnipotente
de las razas dominantes, pero antes de que abandone su poncho
pasarán todavía algunos siglos".
Texto de
Paolo Mantegazza
"Fue
el gaucho el organizador de nuestra defensa nacional. Aliado al
criollo de las ciudades y al indio de las tolderías, batalló
no por rapacidades de conquista, sino por estímulo de justicia,
de independencia y de amor a la Patria. Y cuando la libertada
América quedó consolidada con su tributo de sangre,
el gaucho tuvo la visión clara de porvenir.
Realizó el esfuerzo de llenar de poblados el desierto,
incorporarse a la vida ciudadana y pasó a ser desde el
fondo de los campos y ciudades, la raíz viva del alma nacional".
Texto
de Carlos Molina Massey
Bibliografía
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