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La cogoteada
Es
un juego contemporáneo al Pato -si se puede llamar así
a tan bárbaro pasatiempo. Se efectuaba entre dos jinetes,
que previo desafío, arrancaban a escape, luego de pasar sus
brazos derechos e izquierdos por la nuca o parte posterior de sus
cuellos. A toda furia, se esforzaban por derribarse recíprocamente
del caballo, venciendo el que lo conseguía.
El ingeniero francés Alfredo E. Ebelot, en su libro La Pampa,
se refiere al empleo del caballo en los viejos carnavales porteños,
y a un singular esparcimiento que de él se derivaba: "Los
estancieros mandábamos traer seis o siete soberbios pingos
para no quedar desmontados esos días, pues varios habían
de quedar tendidos. En toda la ciudad no se veían sino carreras
a rienda suelta y esquinas dobladas a toda disparada
Otra diversión
consistía en precipitarse a escape sobre un jinete, chocándolo
en la rodilla para voltearlo. Quién no fuera diestro salía
con una pierne rota. A veces ambos jinetes resultaban con las rodillas
desencajadas
". "En toda la ciudad, no se veían
sino carreras a riendas sueltas tras la cogoteada, también
le mandaban el caballo chocándolo sobre la rodilla para voltearlo;
quien no fuera sumamente diestro, terminaba con una pierna rota...". |